Los tres aspectos críticos más importantes sobre la comunicación no verbal en la persuasión – Parte II

by Omar Fuentes

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Por otro lado, están las personas que aseguran que la comunicación no verbal debe ser interpretada sistemáticamente, independientemente del contexto y de las circunstancias específicas en donde este tipo de comunicación ocurre.

Así, llegan por la vía rápida a conclusiones aventuradas acerca del significado oculto de expresiones como cruzar los brazos, sentarse con el trasero al borde del asiento, rascarse la cabeza, desviar la mirada…

Con el afán de ser justo, diré que ciertamente este tipo de expresiones no verbales ofrecen pistas acerca de lo que está ocurriendo en la mente de una persona; con el afán de ser claro, diré que dichas pistas deberían ser verificadas en el contexto específico en el que ocurren.

2. La comunicación no verbal significa algo… pero sólo lo significa en el contexto específico en el que está ocurriendo

Ejemplo falaz #1: “Cruzar los brazos significa ‘cerrarse’ a las ideas”.

Ésta es probablemente una parte de la herencia de la psicología barata del siglo XX. Por favor, analicemos brevemente:

¿De verdad “cerrarse a las ideas” es la única razón posible por la que un ser humano cruza sus brazos?

Básicamente, lo que estoy implicando es que ciertamente “cerrarse a las ideas” (lo que sea que eso signifique, por supuesto) puede ser una razón por la cual un ser humano decide cruzar sus brazos en un contexto determinado.

Pero, con el mismo razonamiento, deberíamos aceptar que pueden existir otras razones posibles:

  • Durante su niñez, vio a su padre cruzar los brazos en prácticamente cualquier situación. Fue tanta la exposición a ese rasgo, que terminó por aprenderlo y repetirlo sistemáticamente.
  • Hace tanto frío que se le han congelado los nudillos. Cruza los brazos para intentar darle calor a sus articulaciones.
  • No se bañó y sus axilas despiden un fétido aroma. No quiere que su interlocutor detecte su falta de higiene personal y cruza los brazos en un intento futil por encerrar su nauseabundo humor.
  • El sostén que compró le ha provocado una ligera irritación en la piel debajo de sus axilas. Cruza los brazos para tratar de despegar un poco el resorte de la prenda íntima y encontrar un alivio momentáneo sin que su interlocutor se percate de ello.
  • (Por piedad) Etcétera.

No sé tú, pero cruzarse de brazos me parece un intento además absurdo para “cerrarse a las ideas”. Después de todo, las ideas no entran por el pecho; si quieres cerrarte a las ideas, y comunicarle a tu interlocutor que lo estás haciendo, intenta algo más efectivo, como cubrirte los oídos o los ojos.

Conclusión tentativa #1: Cruzar los brazos sí puede significar “cerrarse a las ideas”; sin embargo, debería haber algunas otras señales dentro de esa comunicación específica en ese contexto específico que verifiquen dicha lectura.

Ejemplo falaz #2: “Sentarse al borde del asiento es una expresión de un deseo inconsciente de irse”.

Ésta me la intentó aplicar una maestra en la universidad.

Estábamos discutiendo algo. Ella argumentaba su punto de vista y yo contra-argumentaba con el mío. Para mí, era tan interesante y tan intenso el debate que definitivamente me emocioné y extrañamente no quería que la clase terminara. Y, cierto, mis nalgas estaban apenas agarradas al borde de mi silla.

Ella dijo: “Si ya te quieres ir, ya vete”. Fue una inducción hipnótica rápida. “¿Qué?”, le pregunté. “Obsérvate: estás sentado al borde de la silla y eso significa que ya te quieres ir.” Lo que respondí ante semejante muestra de estupidez no puedo reproducirlo aquí. Sólo diré que la que se quería ir era ella.

(Por cierto, decir algo que no tiene nada que ver con el argumento original es una técnica de distracción típica en las personas que ya agotaron sus recursos neurológicos en una argumentación. El nombre más popular que recibe esta artimaña es “red herring”, “arenque rojo” en castellano).

En este estricto sentido, hasta hemos inventado frases que representan algo contrario a lo dicho por mi maestra. “Al filo de la butaca”, por ejemplo, es una frase que muchos utilizan para implicar la intensidad de las escenas de una película de suspenso; muy probablemente esta frase resultó de ver justamente que el público de la película se sienta con el trasero al borde del asiento.

Vaya, se me ocurre que las almorranas pueden también ser causa justa y necesaria para intentar no recargar la totalidad de las nalgas en un asiento.

Por cierto, si yo me quiero ir de un lugar, me voy. No necesito estar probando las leyes de la física clásica para comprobar que puedo sentarme utilizando solamente mi coxis como punto de apoyo.

Conclusión tentativa #2: Sentarse al borde del asiento sí puede significar “tener un deseo inconsciente de irse”; sin embargo, debería haber algunas otras señales dentro de esa comunicación específica en ese contexto específico que verifiquen dicha lectura.

Conclusión general: Todas las interpretaciones acerca de la comunicación no verbal, avaladas o no por estudios científicos o encontradas en la sección de “Psicología” de la revista Vanidades, pueden resultar ciertas en un contexto específico y bajo condiciones específicas. Sin embargo, por mera salud mental, siempre debería haber algunas otras señales que avalen esa interpretación.

Bajo la misma atmósfera crítica, cada una de las expresiones no verbales de un ser humano son por naturaleza analógicas. Esto significa que su interpretación aspira únicamente a ser aproximada. Pretender haber encontrado “la” interpretación correcta de una expresión no verbal es suponer que ésta es digital. Y es una contradicción lógica.

Así, las expresiones no verbales pueden tener múltiples significados. (¡Tweetéame!) La interpretación correcta de las mismas dependerá estrechamente del contexto en el que ocurren.

Consejo: Ten mucho cuidado con las interpretaciones prediseñadas, como las que ejemplifiqué en este artículo. Pueden hacerte generalizar erróneamente acerca de tu interlocutor y ese error puede modificar enormemente el resultado de tu interacción.

Si te sientes tentado a interpretar, hazlo. Pero verifica, verifica y después verifica. Estas interpretaciones, por su naturaleza, tienen un margen de error amplísimo y sería una pena que te perdieras de un buen negocio, una linda relación interpersonal, un aprendizaje, solamente porque alguien cruzó los brazos.

Nota al pie: Los hallazgos categorizados por Paul Ekman, relacionados con la existencia de las famosas “microexpresiones”, se cuecen aparte. Éstos son patrones universales inconscientes que, por sus características y naturaleza, merecen una valoración diferente. Ya escribiré en otro momento al respecto; sólo diré que, en esencia, estos hallazgos sí consideran el componente pragmático de la comunicación, por lo que el razonamiento que los justifica es completamente distinto al que he criticado en este artículo.

Saludos,
Omar.

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