La verdadera causa de los terremotos – Parte III

by Omar Fuentes

Un ayatolá que culpa al sexo ilícito promovido por mujeres impúdicas (aquí puedes leer la primera entrega de esta serie)… un canal de televisión que culpa a los Estados Unidos y a sus experimentos ionosféricos (aquí puedes leer la segunda parte)… ¿no faltaba alguna irracionalidad hipótesis más?

Por supuesto: un telepredicador que culpa al Sr. Lucifer.

Marion Gordon Robertson, mejor conocido en el mundo tele-celestial como Pat Robertson, cristiano fundamentalista, predicador norteamericano, dueño de la cadena de televisión CBN (con poco más de 2 millones de espectadores) y aspirante a la representación republicana en 1988 para las elecciones presidenciales, tiene una teoría interesante.

Hace 206 años, Haití logró independizarse de Francia… pero no lo hizo sin ayuda. Según Pat, el Sr. Lucifer firmó un pacto con los haitianos, en el que acordaban la expulsión de los franceses a cambio de… no estoy seguro, pero se me hace que fue a cambio de una vida de sufrimientos, pobreza y terror perpetuos.

No sé a ti pero a mí no se me hace un trato atractivo. Una independencia de los franceses para adquirir una dependencia del Sr. Lucifer como que no suena bien. Digo, no creo haber conocido al Sr. Lucifer pero se me hace que prefiero a los franceses.

Sin embargo, Pat afirma que los haitianos aceptaron el muy poco inteligente trato. Desde entonces, Haití a vivido en la más terrible de las pobrezas y siempre bajo la sombra de la República Dominicana, vecino de isla y permanentemente próspero.

Nuevamente el juego de las evidencias: Si a Haití le va muy mal a República Dominicana también le debería ir muy mal… Si a República Dominicana le va bien, a Haití también le debería ir bien… ¿cuál es la evidencia de su estúpido razonamiento? ¡Están en la misma isla! (¡pus qué más!)

El reciente terremoto que azotó a los haitianos no es más que una prueba de esto. Pat recomienda, por supuesto, que los isleños volteen hacia el Sr. Dios y se entreguen a él.

(Insisto: todo es un juego de dependencias, a final de cuentas: primero a los franceses, luego al Sr. Lucifer y la recomendación es ahora que dependan del Sr. Dios).

Las teorías de Pat, de hecho, tienen historia: para este predicador, la religión islámica es en realidad una “secta satánica” y asesinar a Hugo Chávez es “más económico que iniciar una guerra” (para ver más de sus extravagantes y divertidas ideas, su sitio de internet es éste. Por favor, si lo lees lo haces bajo tu propio riesgo. No acepto reclamaciones).

En fin, algunas ideas me vienen a la mente:

Si parte del convenio con el Sr. Lucifer era adorarlo por el resto de la historia, ¿no deberían los haitianos vivir en medio de la bonanza falaz, la riqueza ilusoria y el bienestar falso mientras estén vivos y luego pagarlo todo en el lugar conocido como “Infierno” por el resto de la eternidad? ¿No era así el pacto con el diablo? ¿Ya cambió el Sr. Lucifer las reglas? Yo llamaría a mi abogado.

Si el Sr. Dios estaba tan enojado con Haití por el convenio citado, ¿por qué se tardó 206 años en desatar su furia? ¿Acaso se tardó en percatarse del pacto satánico? ¿Pus que no quedamos que era omnipresente y que todo lo ve? ¿En realidad quiso vengarse de los hijos de los hijos de los hijos de los hijos de los hijos que firmaron el contrato original? ¿Se le traspapelaron los trámites burocráticos celestiales para poder mandarles el terremoto? Te juro que, por más que le pienso, no lo entiendo. Yo pensaría que el Sr. Dios es diferente a lo que andan diciendo de él; aunque no lo conozco en persona, tengo buenas referencias de él.

Mientras sean peras o manzanas -o dioses y demonios- me quedé pensando en algo (si no te interesa el fútbol, estimado lector, detén tu lectura aquí): México se enfrentará a Francia en el próximo mundial. ¿No sería una buena idea hacer un pequeño contrato con el Sr. Lucifer? Claro, habría que llamar a algunos abogados mexicanos -si son del gobierno, mejor… hasta podríamos engañar al Sr. Lucifer con facilidad- para que echen ojo a las condiciones y cláusulas y que no nos pase lo que a los haitianos (y de hecho, debe haber varios buenos en el lugar conocido como “Infierno”).

De cualquier manera, aquí tiembla todo el tiempo y cada vez hay más pobreza. Y eso que estamos en “la misma isla” que Estados Unidos…

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